Thursday
June 22, 2017
Friday, June 16, 2017

Viejos problemas, jóvenes víctimas

Si bien la consigna de “pobreza cero” lanzada por Mauricio Macri en las elecciones presidenciales del 2015 contrastó a todas luces con las estadísticas (tanto oficiales como no oficiales) del año pasado, que señalaron que un tercio de la población vive por debajo de la línea de pobreza y empeorando, el objetivo de la justicia social acaba de volverse todavía más lejano con las últimas cifras publicadas por UNICEF. Los niños carenciados rondarían la mitad del total, un nubarrón que se cierne sobre las generaciones futuras (que verán también duplicarse la proporción de jubilados desde un 10,4 a un 19,3 por ciento de la población hacia mediados de siglo). Este dilema demográfico significa que para cada mayor a 65 años, el número de personas en edad de trabajar se reducirá a la mitad, de 6 a 3 personas, mientras que los nuevos ingresantes al mercado laboral con un trasfondo familiar y educativo que les permita aspirar a un puesto de calidad también se reducirá a la mitad. En ambas puntas del rango etario, el gobierno tendrá que aportar más fondos para mantener el sistema previsional e impedir un crecimiento aun mayor de la pobreza infantil. Por más que el gobierno de Macri honre sus promesas de preservar los programas sociales frente a las presiones de la austeridad (aunque el recorte abrupto de la cantidad de pensiones no contributivas a discapacitados divulgado esta semana indique lo contrario), no sería suficiente.

La proyección de un aumento en la indigencia infantil es aun más palpable cuando nos fijamos en cómo se ha arraigado la pobreza estructural en las últimas décadas. Es relativamente fácil sacar a la gente de la pobreza cíclica; en este sentido, un rebote brasileño ayudaría (por más que todavía existan muchas familias apenas por encima de la línea de pobreza que se hundirán por debajo de ella si persistiera la estanflación). Pero la gran mayoría de los hogares de bajos ingresos se hallan atrapados en la pobreza estructural. Si consideramos que sólo una vez durante la última década, en el año 2011, los cálculos no oficiales demostraron una pobreza apenas por debajo de la cuarta parte de la población (a diferencia de las cifras por debajo del 10% proclamadas por el INDEC del gobierno anterior), podemos suponer que alrededor de las tres cuartas partes de los pobres de hoy se hallan en la categoría de pobreza estructural. Sólo alrededor de la quinta parte de las familias llegan a ser tan numerosas como para colocar a la tercera parte de la población en la pobreza, y es precisamente en este grupo que las privaciones se han vuelto hereditarias. Los pronósticos son alarmantes. En especial, cuando se considera que si bien alrededor de la quinta parte de los pobres son indigentes, la cifra llegaría a ser casi un cuarto (1,3 de los 5,6 millones) en el caso de los niños.

Una de las muletillas de este gobierno es que “cada día estamos un poco mejor”, pero si quieren que sea más que un mero voluntarismo, primero tendrán que combatir las estadísticas que están cada día un poco peor.

  • Increase font size Decrease font sizeSize
  • Email article
    email
  • Print
    Print
  • Share
    1. Vote
    2. Not interesting Little interesting Interesting Very interesting Indispensable






  • Increase font size Decrease font size
  • mail
  • Print




    ámbito financiero    ambito.com    Docsalud    AlRugby.com    

Edition No. 5049 - This publication is a property of NEFIR S.A. -RNPI Nº 5293935 - Issn 1852 - 9224 - Te. 4349-1500 - San Juan 141 , (C1063ACY) CABA - Director Perdiodístico: Ricardo D'Aloia
Grupo Indalo