La batalla por el dólar II
El dólar paralelo cedió en la segunda mitad de la semana pasada, pero una diferencia con el tipo de cambio oficial que llega hasta el 50% destruye la credibilidad. Por más que el mercado paralelo esté sobrevaluado, el dólar “blue” se convierte en el reflejo de una economía donde casi cualquier producto o servicio parecería valer más que la moneda nacional (quizás estas políticas monetarias aparentemente insensatas sean en realidad un plan astuto para mantener vivo el auge del consumo a cualquier precio). Hay muchos factores que alimentan esta crisis cambiaria fundamentalmente artificial, pero tal vez los más importantes sean el contraste extremo entre el valor de escasez de un dólar verde acosado (junto con su atractivo por ser una “fruta prohibida”) y una base monetaria de pesos superabundantes que aumenta en unos seis millones de billetes por día desde mayo: en vez de ser un desequilibrio entre la oferta y la demanda, este mercado es pura demanda, inflada por aguinaldos y el turismo del verano boreal.
Si bien el dólar paralelo cedió en la segunda mitad de la semana, no se puede decir lo mismo de los precios mundiales de la soja, que alcanzaron un récord de 645 dólares la tonelada al finalizar la semana. Esto solo desmiente una escasez de dólares totalmente artificial. Sería simplista multiplicar la cosecha de la Argentina por ese precio, ya que las tres cuartas partes de esa cosecha ya han sido vendidas; efectivamente, el hecho de que la Argentina ha agotado en gran medida su producción contribuye a la escasez que alimenta ese precio récord juntamente con la causa principal de la sequía en los Estados Unidos. Pero aun contando con este factor, los compromisos del Boden 2012 el mes que viene y un costo de importación de combustible cada vez mayor, la combinación de estos ingresos extraordinarios (con la liberación de la venta del maíz en el exterior la semana pasada para obtener rápidamente más dólares a través de las retenciones a la exportación) y las brutales restricciones a la importación, siguen generando un importante superávit comercial mientras las reservas del Banco Central siguen estables en 46.800 millones de dólares.
Por más sobrevaluado que esté el mercado paralelo, las restricciones al cambio han sido notablemente efectivas en generar estanflación: se podrá alzar la bandera de conducir todas las operaciones del país en un peso inflacionario, pero nadie la saludará. Esto perjudica al mercado inmobiliario en particular; la extrema volatilidad del dólar la semana pasada difícilmente sea mejor para ese mercado que una pesificación que no se logra tan fácilmente cuando tanta gente mantiene compromisos en dólares. La semana pasada finalmente se quebró el tira y afloje del aguinaldo en la provincia de Buenos Aires y estalló la burbuja de los subsidios al transporte. ¿Cuánto tiempo más podrá durar esta farsa del mercado de cambio?


















